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EVOLUCIONANDO
VIAJE A EGIPTO
del 28 de Abril al 6 de Mayo
Me pareció interesante compartir esta experiencia en la web...
A fines de Abril del 2010, durante la gira por España realizando el Taller de Ater Tumti, a mí y a un grupo de 9 amigos, se nos dio la fascinante posibilidad de viajar juntos a Egipto.
Maravillados por la noticia de esta posibilidad, no lo dudamos y nos lanzamos a este grandioso viaje.
Viajar a esas tierras, para mí, sería lo más importante a lo que jamás me podría enfrentar en esta vida, ya que sería volver a pisar, a tocar, las tierras que más he amado debido a mis recuerdos.
Desde que cumplí mis 12 años, día tras día mi vida se ha basado en recordar cuanto ha salido de las costas del extenso y hermoso Río Nilo. Ese era mi sueño y paraíso, un sueño que parecía inalcanzable, estaba a tan solo unos pocos días de distancia. Practicamente sin dinero en los bolsillos, los días nos lanzamos a la experiencia.
Jamás creí que volvería a tocar esas fértiles tierras, a observar de cerca a nuestro Gran Guardián, la Esfinge, y poder pasearme por templos bajo los pies de las grandes pirámides, aquellas que provocaron mis primeras visiones en la remota clase de historia en mi colegio de la infancia...
El grupo lo conformaban, de acuerdo a lo que yo puedo percibir, un ex-Ángel, un ex-Escritor, un ex-Crístico, una ex-Guardián, una ex-Esencia de Vibración, una ex-Experimental, un ex-Experiencial Extraterrestre, un ex-Alquimista, un ex-Demonio, y uno último que aún no sé muy bien qué es... pero en definitiva, todos éramos humanos, y lo mejor de todo, Amigos: Jose, yo, Toni, Dayme, Elena, Noemí, Germán, Fede, Andrés e Ismael.
Cualquiera de nosotros que tenía una especie de idea de qué éramos cada uno hace mucho antes de nacer... nuestra unión en un viaje tan espectacular, podría ser lo más loco y fantástico que podría suceder, y fue asíq ue todos esperábamos algo trementamente importante, de gran conexión, de descubrimiento, de ascención... y sin embargo... la vida nos enseñó otra cosa...
No más haber llegado al aeropuerto de El Cairo, comenzamos a ver que las cosas no eran lo que parecían. El país ahora era un caos, suciedad, desorden, había que pelear hasta por una botella de agua o un trozo de comida, todo precio era motivo de regateo; el ruido de la ciudad es peor que en cualqueir otra ciudad que haya conocido, sumado a los fuertes olores y el constante polvo que hay por todos lados.
Sin bastar esto, el choque emocional que provocó en muchos de nosotros el ver esos grandes computadores, las pirámides, apagados, como pilas de piedras sin sentido... y al ver la Esfinge, entendí porqué una vez había hecho un dibujo cuyo título era "La Esfinge afligida", en el que estaba la esfinge sola, desolada. Ahí lo entendí, era un gato atrapado y desnutrido. Las sabanas, y praderas, que recordaba, ahora eran ciudad y desierto. Donde antes había templos, ahora no había nada... Todo lo que vi era algo totalmente penoso... triste, que me llevó a una enorme depresión y confusión de emociones que desenvocaron en una ira extraña para mí. Tristeza, pena, dolor, enfado, todo se mezclaba, y a eso se le sumada el dolor de mis chakras...
De repente, el grupo se dividió, hubo decisiones negadas, y todo comenzó a ser confuso y frustrante. Los días pasaban y comenzamos a enfermarnos. Fiebre, descompostura, nauceas, llegando a los últimos días a casi no comer, dormir poco, y negar el "turismo espiritual". La mayoría nos fuimos de Egipto frustrados, por más que entre nosotros haya sido un viaje divertido como grupo, enriquecedor como personas, el objetivo que habíamos visualizado, había sido todo lo contrario a lo deseado...
Mi enfado siguió días después, en tierra española... Hasta que llegó un momento, en que noté que mi espíritu y mis guías decían algo que mi cuerpo emocional se negaba a entender.
Uno muchas veces desea que los procesos de evolución sean en ascención, de reconexión espiritual, que ir a lugares históricos como puede significar Egipto, es para volver a sentirse como en aquellos tiempos, y ser Uno con el Cielo vibrando en quinta o sexta dimensión... cuando en esa tierra, la evolución se lleva a cabo de otra manera.
La magia de Egipto, es que sea como sea, intenta devolverte la conexión con la Tierra, y es por eso, que quien mira hacia arriba buscando el espíritu, en esas tierras, la energía pega fuertísimamente en los chakras inferiores: Base y Sacro. El trabajo muchas veces se hace a la manera del mundo físico: fuertemente y a través de todos los sentidos densos, los 5 sentidos. El trabajo era individual... y el trabajo mismo se volvió a favor de nuestra evolución eliminando las impuresas a través de la enfermedad, reconectándonos a través del desorden emocional, desconectándonos de la ilusión y acallando al Ego.
Ahora, después de un tiempo, logro comprender la magnánima importancia de todo lo que sucedió en ese viaje, que a los ojos humanos, no fue más que dolor y basura emocional, pero que a los ojos del espíritu, fue el regalo más precioso que se nos pudo hacer: la libertad de vivir, de decidir, de disfrutar, de crecer, de desapegarnos, de enfrentar y de entender. Tal vez éste haya sido el mejor viaje de vacaciones de mi vida, ya que fue el único que se dedicó día a día a ayudarme a crecer y evolucionar.
Espero que este escrito ayude a aquellas personas que pasan por horrendas situaciones en diferentes lugares o momentos de su vida, a entender que a veces lo que vemos como lo peor que puede sucedernos, es lo mejor que puede estar pasándonos.
¡Doy las más sinceras, profundas y grandiosas gracias a este grupo de 9 amigos
con los que compartí este fantástico e inolvidable viaje! ¡Gracias!
El grupo de los 10 viajeros
El ex-Demonio Andrés, el ex-Escritor Matias y el ex-Ángel Jose
Fede, Germán y yo en Zaqara
Noemí Paymal, La Esfinge y yo